PLAZAS DE INCLUSIÓN

Plazas de inclusión

Llega a mis oídos, desde distintos rincones, una noticia algo estremecedora y decido investigar un poco para saber en qué consiste exactamente, pues me toca de lleno en mi profesión. Esta noticia afirma que, en la ciudad de Cádiz, hay padres que ya denuncian la falta de plazas escolares para sus hijos con necesidades educativas identificadas, familias que denuncian la obligatoriedad de inscribir a sus hijos en centros no elegidos por ellos mismos y que, además, quedan considerablemente lejos de sus domicilios o sus trabajos. La misma noticia declara que estas familias se han encontrado, a la hora de ir a su colegio seleccionado, un aviso de que, seguramente, no sean admitidos, porque las plazas se deciden desde el organismo general competente y los centros no tienen potestad para tramitar la solicitud. Y todo porque… tienen algún tipo de necesidad educativa.

 

Con la educación especial en entredicho, con sus centros educativos y sus aulas específicas a debate; con la inclusión, como tema central, que brilla por su ausencia en España, según la ONU (https://news.un.org/es/story/2018/05/1434611); con las inspecciones educativas en auge sobre la atención a la diversidad en los centros educativos… se suman ahora estas denuncias y reclamaciones por parte de madres y padres de niños con necesidades educativas. ¿Qué está pasando? ¿No ganó “Campeones” el Goya a la mejor película? ¿No estuvimos convencidos, entonces, de que la educación es algo totalmente prioritario para el desarrollo de las personas? ¿No fuimos todos a una con el discurso de Jesús Vidal, cuando recogió el premio a Mejor Actor Revelación? ¿No quedaron bien grabadas sus palabras: “inclusión, diversidad y visibilidad”?…

 

A veces, creo, que todo fue una pantomima… que lo inusual fue disfrazado como un comienzo del cambio, pero que, mi día a día, como maestra de alumnado con necesidades educativas, me sigue demostrando que la realidad es muy distinta a la ficción que intenta reflejarla… o, más bien, soñarla.


 

Supongo que esas plazas ofertadas y no ofertadas, responden a un acondicionamiento de los centros, a un número limitado de alumnos con neae que puede haber en los colegios… supongo que pretenden igualar la cantidad de alumnos que asistan a las escuelas, por disponer del número de profesionales adecuados que deban atenderles… y, aunque suene lógico y coherente, creo que está equivocado. Por supuesto, no creo que nadie pretenda dañar el desarrollo escolar y personal de ningún menor, siempre creo en la buena voluntad y la pretensión de estar haciendo las cosas lo mejor posible; no obstante, insisto, creo que nos estamos equivocando. Actuamos en función de lo estándar, de lo ya planteado y establecido, sin examinar para qué lo estamos planteando o estableciendo…

 

En mi opinión, sí debe existir una base fija donde todo se sustente (en la medida de lo posible), pero lo que ella sujeta debe ser movible, adaptable a la situación de cada curso, de cada año, de cada zona… Los cinturones de seguridad de los coches se adaptan al tamaño de las personas; por una rampa, puede subir o bajar cualquiera; las sillas giratorias suelen tener una palanca para adaptar la altura; los ordenadores tienen opción de accesibilidad; cuando me acerco a un paso de peatones, hay sobresalientes en las aceras para avisar de su inminente encuentro… Todo es adaptable, todo es aceptable… ¿por qué no lo pueden ser todas las escuelas?

RECONOCIMIENTOS – PREMIOS

NOMINADA a los PREMIOS EDUCA ABANCA a MEJOR DOCENTE DE ESPAÑA 2018

 

3ª Edición PREMIOS EDUCATIVIDAD de SANTILLANA – Premio al Mejor Proyecto en Primaria (2018)

 

XXXII Premio FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS a la Mejora de la Calidad Educativa (2017)

 

I Premio a la EXCELENCIA EDUCATIVA para los SUPERDOTADOS (2014)