MIEDO ME DA EL CARNAVAL

MIEDO ME DA EL CARNAVAL

SOY GADITANA… GADITANA TOTAL.

 

El Carnaval corre literalmente por mis venas. No sé si conocen el Carnaval de Cádiz, supongo que sí, espero que sí… El ingenio, la buena locura, el arte, las rimas, la música, el humor, el vello de punta… el reclamo, la denuncia, el piropo, la libertad… Uf… la libertad… No sé yo si estamos preparados para eso, a veces la confundimos… creo que la disfrazamos también y la llamamos, a veces, humor… cuando no lo es. Me explico.

 

Me da miedo el Carnaval… porque me encanta y no quiero que lo conviertan en motivo y excusa para dar rienda suelta a todas esas acusaciones e insultos que en los centros educativos son acoso, son derribo… y en las tablas o en la calle de febrero son risas y aceptación de una muerte anunciada.

 

Y soy justa… no son todos… quizás, tampoco muchos… pero los suficientes.

 

El estrabismo, la obesidad, el enanismo, la fealdad, la joroba… o cualquier otra diferencia no aceptada por la humanidad, se convierten en blanco fácil, cuyos oyentes conceden la libertad y viajan hasta las aulas, donde los alumnos no comprenden por qué no pueden seguir con “la gracia”. Y me cuesta evitarlo… no puedo pararlo. Siento un abismo en contra.

 


 

Me he reído mucho con cuartetos, chirigotas, coros… e, incluso, con algunas comparsas en esos momentos de humor que sorprenden… y no he necesitado la humillación de personas para ello.

 

Mas no crean que solo pasa en carnaval, no crean que solo ocurre en estas calles… esto pasa siempre, a todas horas, en todas partes… incluso en la tele… bueno, en la televisión sucede más y peor… y veo que no puedo evitarlo. Y, aunque todo ello me enfurece y entristece al mismo tiempo, me hunde mucho más las innumerables risas que imagino en los hogares mientras permanecen delante de la “caja tonta” (como llamaban a la tv) escuchando los chistes a costa de personas que no ríen. Y no puedo evitarlo.

 

HAGO UN LLAMAMIENTO a mis paisanos, porque me duele que pase aquí y creo que debemos empezar por lo primero, por pequeñas porciones para que se vaya extendiendo, para que se vaya contagiando. HAGAN REÍR, y si lloran, que sea de risa… y si lloran, que sea de emoción… pero, que NO LLOREN de humillación.

 

RÍANSE CON ELLOS, NO DE ELLOS (un clásico que nunca falta, pero se rompe demasiado).

No seamos cómplices de lo que luego denunciamos… La educación está en todas partes, no solo en el colegio, no solo en casa… la educación también está en la calle, en las canciones, en los libros, la poesía, en el deporte… 

 

No hagas un pasodoble contra el acoso escolar y en el cuplé te rías de los “ojos de un bizco” (ay, Dios, cómo odio esta palabra); también hay niños con estrabismo en las escuelas, no solo adultos en la tele, y, como escuché a una doctora en su día, “una adolescencia con este problema no se la deseo a nadie… hay que operar antes”. ¡¡Operar!! ¿Lo estamos oyendo? Hablamos de salud, de peligros, de angustia, de soledad… no es ninguna broma.

 


 

¡¡¡Ya no nos podemos reír de ná!! -escucho a demasiados. No, señores, nos podemos reír de todo, con todos… no de todos.

 

Cuando haces daño, no tiene gracia.

 


 

Y diría mucho más… pero creo que se ha pillado el mensaje. 

Gracias por estar.

RECONOCIMIENTOS – PREMIOS

NOMINADA a los PREMIOS EDUCA ABANCA a MEJOR DOCENTE DE ESPAÑA 2018

 

3ª Edición PREMIOS EDUCATIVIDAD de SANTILLANA – Premio al Mejor Proyecto en Primaria (2018)

 

XXXII Premio FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS a la Mejora de la Calidad Educativa (2017)

 

I Premio a la EXCELENCIA EDUCATIVA para los SUPERDOTADOS (2014)


[recaptcha]